lunes, 19 de noviembre de 2012

¿Y TU TE OLVIDAS DE TUS RAÍCES?

Mi familia es humilde  con un corazón lleno de felicidad, somos ocho hermanos, 2 mujeres y 6 hombres, mis padres son campesinos, trabajaron muy duro para darnos estudio, comida, ropa y amor.
Cuando entre al magisterio sentía que tenía todo: casa, familia, comida, , y otros gustos que me hicieron cambiar, exigía a los padres de familia el material para que trabajaran mis alumnos, no comprendía su situación económica  lo único que a mi me importaba era mi trabajo. Hasta donde volé sin darme cuenta que no todas las personas tienen para darles de comer a sus hijos, que egoísta era al pensar sólo en mi, olvidando mis raíces, cuando inicie en el magisterio comprendía la situación de las personas y apoyaba a las más necesitadas siempre recordando las carencias que sufrí cuando era pequeña. 


Paso el tiempo, olvide los buenos tratos con las personas de escasos recursos exigiendo material didáctico para que trabajarán sus hijos cuando pude trabajar con otro material, olvide la gente que me apoyo cuando más lo necesitaba, la que daba la cara por mi, me siento avergonzada.

Hoy lunes 19 de noviembre fui a la casa de mis padres, al observar que estaban desgranando la mazorca les ayude, tocaron la puerta, eran unos pequeños pidiendo trabajo para llevar dinero a su  mamá para dar de comer a sus hermanitos, mi padre que siempre me enseño a dar la cara por los pobres los paso al patio les ofreció una mandarina y trabajo.Cuando los pequeños empezaron a desgranar observe que uno de ellos tenía las mejillas hinchadas le pregunte que tenía y comento que tenía un riñón más pequeño    por falta de dinero no se había atendido, sentí un escalofrió ahí me di cuenta que tan rápido había olvidado mis raíces.


Hay persona pobres que nos necesitan,  y nosotros por tener una posición económica diferente sentimos que todos tienen las mismas oportunidades sin darnos cuenta de la pobreza extrema que vive nuestro país nuestra gente.


    

viernes, 9 de noviembre de 2012

UNA VIDA LLENA DE ESTRÉS
Nunca es por demás aceptar las cosas como son, en ocasiones es importante pensar antes de actuar, ya que actuar por impulso puede traer consecuencias graves.
Últimamente me he sentido estrezada  por todas las actividades que tengo pendientes, no encuentro una salid a, estoy en un laberinto, me mantiene de pie una fuerza interna llamada fortaleza.

Las tensiones que provocan el enfrentar y solucionar diariamente la contingencia y cambios en la vida cotidiana, nos hace focalizar tanto el entorno que nos olvidamos frecuentemente de nosotros mismos, y en consecuencia se va agotando la energía interna que nos permite responder de una manera adaptiva ante los cambios o contingencias que se producen en dicho entorno.

sábado, 3 de noviembre de 2012

2 DE NOVIEMBRE

Una casa de adobe con las puertas de madera, así era donde  vivía con mis padres y abuelos cuando estaba pequeña, era feliz corriendo con mis 6 hermanitos y 7 primos en el patio de tierra, íbamos al campo el día primero de noviembre, felices esperando la tarde para hacer el pan de muertos llamadas así las hojaldras, mi abuelita en una mesa de 3 metros de largo y 2.5m de ancho colocaba fruta, gallitos,  dulce de calabaza, jugos, refresco, cerveza  pulque, agua, ,miel, reboso de seda, huaraches, ceras, flores, saumerio, fotos de los difuntos, siempre esperaba el pan  calientito que mi papá horneaba  a las doce de la noche,mi abuelo  esperaba que todos los nietos nos reuniéramos para elaborar figuras con la masa  y colocarlas en la mesa de la ofrenda.
El dos de noviembre a las tres de la mañana se levantaba mi abuelita para hacer el mole, arroz, tortillas, el atole y los tamales para colocarlos en la mesa, a las seis de la mañana todos desayunábamos y no hacíamos nada porque mi abuelito decía que teníamos visitas, a las doce del día mi abuelita hacia el caminito con flores de cempazuchitl, llevaba el sahumerio y lo pasaba por toda la mesa despidiendo a los fieles difuntos y lo sacaba a la calle para que se fueran. Alas tres de la tarde llevábamos flores al panteón para adornar las tumbas, al regresar nos comíamos la fruta, ahora que ya no vive mi abuelito cada quien sigue esta tradición en su casa con su familia esperándolo con amor.